Trágica ausencia de vos, de tus besos en mi barba y de las mordidas
en mis ganas, de los sueños que realizamos y de las realidades que un día soñamos juntos.
Esta ausencia de vos poco a poco golpean las agujas de un cansado reloj al que le he escuchado
sus más ocultos secretos, sus dolores y alegrías y pues así poco a poco hemos matado juntos
a ese mismo tiempo que él intenta recordarme con ese tic-tac que suena a agonía, a soledad.
Los días pasan y los besos poco a poco van desapareciendo de mi piel,
a cada que puedo intento hablar con mi corazón de vos, se vuelve una guerra de contradicciones
y ninguno de los 2 logramos llegar a un acuerdo, pues la verdad a veces te aborrezco,
a veces no me importa aborrecerte y me recuerdo de tu olor, ese olor que quedó impregnado
en la almohada del lado izquierdo de mi cama, esta cama donde promovimos juntos
la libertad, esta cama que fue nuestro universo hoy es un mundo a medias si no estás.
He llegado a confundirte con el humo de la ciudad, escucho tu voz en mi regadera y tu risa en mi cocina,
cada rincón de la casa que conquistamos juntos es un desierto sin vos, ya no se
si estoy en tu mundo, pero vos moldeaste el mío y es imposible sacarte de mi.
Tan imposible como ir a la luna en bicicleta y traerte un trozo de su queso.
Soy menos estúpido y más reservado, tengo miedo de que la gente sea como vos,
aún no logro entender cual es el mapa que lleva a tu felicidad, pero definitivamente
no te puedo acompañar en tu viaje para encontrarla, mi mano junto a la tuya solo emanan
cansancio, rencor, dudas, certezas. Sos como el fruto prohibido que me llenó de placer
la manzana podrida de la que volvería a comer en esta y en mil vidas más. Tengo sed de ti,
pero tus aguas me envenenan tu atmósfera me asfixia, tu inseguridad me mata, me roba la libertad,
me profana la tumba y me escuese las ganas.
No tenés porque saber que mi cuarto huele a cigarro, que las botellas de alcohol vacías
en mi cuarto ya no te lloran, que te respeto mucho pero no tengo nada que admirarte.
Que te agradezco y te detesto por ser ese encanto que me mata a cómodas cuotas y me
cobra hasta la existencia.
Acariciar la soledad con las mismas manos con las que acariciaba tu espalda
de la que eran devotos mis labios se volvió una rutina, era más fácil encontrar una aguja en un pajar
que intentar encontrarme a mi mismo, mis amigos se preocuparon, me visitaban seguido e incluso
hasta coleccioné botellas de diferentes marcas de alcohol que ellos traían para estar conmigo
y intentar rescatarme de eso que ellos le llamaban "ESTAR JODIDO". Y sí, lo estuve sin vos,
estuve tan jodido que se me hacía difícil respirar sin sentir tu amor, se me complicó la vida
y me enrredé en el mismo error. Caminé por varios lugares y te confundí varias veces en el tumulto
de la gente que caminaba mientras el tiempo pasado se convertía en nada más que olvido. En pasos
dados y en lamentos irreparables. Y estaba muy jodido, me lo decía mi mamá, que me veía sin entender
mi forma de madurar, borré tu nombre de mis canciones, y tu voz de mi cabeza.
Pero no estaba tan jodido a como estoy hoy. Tan trágicamente feliz, sin vos.




